domingo, 23 de enero de 2011

No hay docencia sin discencia
MacLaren, Peter (1995) “La Educación como Sistema Cultural” en la Escuela como un Performance Ritual, México, Siglo XXI, UNAM, pp. 19-69
ELABORA: JANETT DEL CARMEN MONTIEL CADENA

El objetivo de la lectura para el autor es dejar claro que el término de ritual y mito sean malinterpretado, como sucesos ficticios, hipotéticos e históricos, la cual ha llevado a la desaparición de este concepto en estudios culturales posmodernista. Esto lleva como resultado que las personas al escuchar la palabra ritual nos parezca desagradable. Y se de la  mistificación del término. El concepto ritual ha sido asociado con tantas suposiciones indebidas que genera más confusión que iluminación. Al trivializar el ritual relegándolo con caracterizaciones superficiales, continúan subestimando su importancia en la sociedad contemporánea. La cual llevaría a la desaparición del propio concepto.
Las ciencias sociales despojan al ritual de toda nobleza  epistemológica.
Los rituales poseen una dimensión simbólica tanto como utilitaria, no pueden ser examinados únicamente en función de lo material, lo palpable, lo tangible. No pueden ser capturados totalmente en tablas correlaciónales, etc. Un ritual no refleja simplemente valores sociales mensurables, sino que sostiene la fuente generadora de cultura y estructura.
Allí donde el ritual ha probado ser mas aplicable a estudios en escenarios educativos, ha sido en el análisis de situaciones tales como a interpretación del himno nacional, las recepciones, las lateadas (comidas juveniles colectivas de alimentos enlatados), las oraciones del señor, las asambleas escolares y los ejercicios al aire libre. Se ha escrito mucho sobre la educación en tanto en que la cultura, como acción ritual, constituye y nutre las ideologías, los comportamientos permanecen en gran medida inexplorados en el contexto de los escenarios escolares.
Las clases, los exámenes y las idas al baño, son solamente hostiles al concepto de ritual si mantenemos una definición tan estrecha de ritual como para excluir de ella todas las funciones que resulten menos formalizadas que las de la misa católica. Los rituales están ligados a la instrucción en el aula, a la organización del profesor y al estilo pedagógico.
Las raíces del ritual en cualquier sociedad son los significados condensados que encarnan en nuestros ritmos y gestos, varían enormemente de cultura  a cultura pero así  y todo, son imperecederos. Más viejos que la historia escrita, es lo que permanece una vez que piedras y  columnas se han desintegrado y las ruinas han desaparecido. Los rituales son actividades sociales naturales encontradas en los contextos religiosos pero no confinados a ellos. Como conducta organizada, surgen de las ocupaciones ordinarias de la vida.
Rescatando algunas interpretaciones de lo que es ritual, entendida para algunos como acción, para otras creencias, o como algo que hace el individuo una y otra vez, costumbre extrañas vinculadas con civilizaciones primitivas. Repetición sin sentido o forma de conducta supersticiosa.
En el presente modelo podría ser posteriormente refinado para incluir áreas previamente soslayadas de la cultura del salón de clases.
Los rituales sirven tanto como pilares de sostén de la cultura social urbana como subestrato sobre el que descansan esos mismos pilares; es decir, los rituales son atributos, lo mismo de la infraestructura que de la superestructura de la sociedad. En su ausencia, podrían colapsarse tanto las estructuras familiares como las corporativas. Los rituales están imperecederamente arraigados en la búsqueda de trascendencia del ser humano. Proporcionan al hombre contemporáneo dimensiones para su existencia que se han denominado simbólicas, sagradas, místicas o poéticas. Sin embargo, no parecen concernir exclusivamente al dominio del logos; antes bien, se encuentran más específicamente en el dominio del gesto, de la manifestación externa y corpórea.
Una rutina es más que una sustitución del ritual; un habito, más que un hijastro psicoanalítico. 
 El  trabajo en el aula de clases, para todo docente o instructor se convierte en un ritual, tanto que la forma en que uno entra al salón de clases, y hasta la forma en que se sienta, la forma en que pasa lista, la forma en que los alumnos se acomodan en sus sillas, la forma en irrumpen la clase. Quizá las acciones en cuanto a ritual de refiere no caducan, pero si el uso del término como bien es la preocupación del autor MacLaren Peter.

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